El creciente consumo de sustancias, abuso de pantallas, así como de juegos de azar y apuestas deportivas entre los jóvenes, representa un desafío significativo dentro del ámbito educativo, donde el aula se convierte en un espacio de detección temprana de comportamientos de riesgo. En este contexto, el papel de los docentes y profesionales de la educación, resulta fundamental y una pieza clave ya que son los que conviven diariamente con el alumnado, pudiendo así identificar señales significativas que muchas veces pasan desapercibidas. La implicación activa del profesorado no solo favorece la intervención, sino que también permite generar un entorno de confianza y apoyo, esencial para prevenir conductas de riesgo y promover hábitos saludables entre los estudiantes.

Para que estos referentes, no se sientan solos y perdidos ante la detección y abordaje de este tipo de conductas es fundamental establecer un sistema de acompañamiento estructurado y accesible. El Servicio PAD se convierte en un recurso primordial.

Situaciones reales en el aula: señales de alarma

  • Ana llega los lunes agotada. Durante el fin de semana ha estado de botellón y ha consumido alcohol en exceso, lo que le afecta en su rendimiento y en su estado de ánimo.
  • Laura pasa todo el día pendiente del móvil, especialmente de las redes sociales. Ha bajado su rendimiento académico y se muestra irritable cuando no puede acceder a su móvil.
  • David falta a clase con frecuencia, alegando problemas de salud. Sin embargo, se ha sabido que pasa las noches apostando online y ha pedido dinero a varios compañeros.

 Ante este tipo de indicios el profesorado se debe poner en marcha lo antes posible, evitando minimizar los riesgos o verlos como hechos aislados. Deben entender que cada señal puede ser la punta de un problema más profundo que requiere observación, acompañamiento y una intervención adecuada adaptada a las necesidades de la persona. Anticipar es prevenir.

El papel del profesorado en la prevención

Desde su posición, los docentes pueden desempeñar un papel clave en la prevención y detección temprana de estos problemas. Para ello es importante que se promueva un clima de confianza, respeto y diálogo donde el alumnado se sienta escuchado y comprendido.

Es importante que se incorpore de manera transversal la educación en valores, el pensamiento crítico, la gestión emocional y la toma de decisiones responsables, así como alternativas de ocio saludables, ayudando así al alumnado a desarrollar herramientas personales que actúen como factores de protección frente distintas conductas de riesgo.

Los docentes deben estar informados y actualizados sobre los perjuicios y consecuencias asociados al consumo de sustancias, abuso de pantallas y juegos de azar y apuestas deportivas, así como conocer los recursos disponibles para saber cómo actuar ante cualquier sospecha.

Señales de alarma en adolescentes

Para poder actuar a tiempo, es fundamental conocer las señales de alerta que pueden indicar un problema de adicción o consumo de riesgo.

  • Cambios bruscos en el comportamiento: Irritabilidad, aislamiento, agresividad o desinterés por actividades previas.
  • Deterioro del rendimiento académico: Falta de atención, descenso en las calificaciones o dificultades para completar tareas.
  • Alteraciones cognitivas: falta de atención, concentración, desorganización.
  • Alteraciones en el sueño y la alimentación: Insomnio, cansancio extremo o cambios en los hábitos alimenticios.
  • Problemas de relación: Distanciamiento de la familia, pérdida de amistades o cambio de círculo social.
  • Dificultades económicas: Necesidad frecuente de dinero sin justificación clara o intentos de conseguirlo de manera problemática.

Aisladamente dichas señales no siempre se deben a posibles conductas adictivas. Es necesario que varias de ellas se desarrollen de manera simultánea. En cualquier caso, son conductas que requieren atención para abordar un posible inicio o avance de la conducta adictiva, así como de cualquier otra problemática.

Buscar ayuda especializada: el papel del Servicio PAD

Cuando un docente detecta señales preocupantes en un estudiante, es fundamental actuar con rapidez y buscar apoyo especializado. El Servicio de Prevención de Adicciones (PAD) es un recurso clave para orientar a jóvenes y/o a sus familias, ofreciendo intervención temprana y apoyo en casos de adicción. Los profesionales de la educación pueden colaborar con el PAD a través de:

  • Derivación de casos en coordinación con los orientadores del centro.
  • Información a las familias sobre los recursos disponibles.
  • Trabajo conjunto en programas de prevención en los centros educativos.

El Servicio PAD pone a la disposición de los centros educativos una amplia cartera de servicios donde el docentes, familias y alumnado están acompañados y asesorados por profesionales cualificados en materia de prevención de adicciones:

  • Sesiones grupales informativas para profesorado sobre riesgos, señales de alerta y protocolo de derivación, existiendo la posibilidad de asesoramiento individual ante la detección de casos.
  • Sesiones grupales para familias.
  • Sesiones grupales preventivas en aula para población selectiva e indicada.
  • Consulta joven para adolescentes y jóvenes para resolución de dudas y/o preguntas

Para los casos detectados se ofrece atención e intervención individual y si fuera necesario tratamiento, así como orientación y asesoramiento a las familias en los Centros de Atención a las Adicciones (CAD).

El aula, un espacio para la prevención

El aula no es solo un lugar donde se enseñan matemáticas, historia o lengua. Es un espacio vivo, cargado de emociones, preguntas, circunstancias personales, contradicciones y oportunidades. En medio del bullicio adolescente y de las miradas curiosas se esconde una de las herramientas más poderosas para prevenir las adicciones: la educación cercana, humana y consciente.

Cada clase puede convertirse en una trinchera frente al consumo, el abuso de pantallas o apuestas disfrazadas de juego. No con discursos vacíos sino con relaciones auténticas, con docentes que miran más allá de los apuntes detectando silencios, cambios de humor o actitudes que piden ayuda sin necesidad de decir una palabra. El aula es el primer espacio donde se puede sembrar la duda frente a la presión de grupo, cultivar el pensamiento crítico y fortalecer la autoestima ante la necesidad de evasión.

Prevenir adicciones desde el aula no es añadir más contenido al temario, es enseñar a vivir mejor. Es abrir conversaciones, acompañar procesos, poner límites con afecto y estar disponibles cuando más se necesita.

Donde hay educación con sentido, hay protección, donde hay compromiso, hay futuro cuando se actúa a tiempo, hay prevención.

Llámanos al 699 480 480 o si lo prefieres prevencionadicciones@madrid.es

Dori Turrado Gómez – Plácito

Educadora Social del Servicio PAD