En los últimos años hemos sido testigos de un fenómeno preocupante: el auge del consumo de vapers y cigarrillos electrónicos entre adolescentes. Muchos piensan que se trata de algo inofensivo o, al menos, mucho menos peligroso que fumar tabaco. Sin embargo, los estudios científicos y la experiencia de profesionales de la salud sugieren que el inicio temprano de este tipo de consumo puede ser la puerta de entrada a otras sustancias, como los porros o la marihuana.

¿Hasta qué punto es cierto? ¿Qué riesgos supone realmente? En el siguiente artículo repasamos los datos reales y cómo los vapers afectan al desarrollo y la salud de las personas jóvenes.

El consumo temprano: una etapa crítica

La adolescencia es una etapa en la que el cerebro está en desarrollo. Es justo en este momento en el que se consolidan habilidades cognitivas, emocionales y sociales. Según la Academia Americana de Pediatría (AAP)Home | AAP, el cerebro humano sigue madurando hasta bien entrados los 20 años, especialmente en áreas relacionadas con la toma de decisiones y el control de impulsos (AAP, 2015).

A menudo los vapers se consumen con tabaco derivados del cannabis. El consumo temprano de nicotina o THC (el principal componente psicoactivo del cannabis) interfiere en este desarrollo, alterando circuitos cerebrales relacionados con la recompensa y la motivación; cuestiones vitales en esta etapa. Esto puede traducirse en un mayor riesgo de adicciones, problemas de memoria y dificultades emocionales en la vida adulta (Volkow et al., 2014).

La puerta de entrada: ¿mito o realidad?

Existe un debate sobre si el consumo de tabaco, vaper o cannabis actúa como “puerta de entrada” a otras drogas. Algunos estudios sugieren que el uso temprano de una sustancia aumenta la probabilidad de probar otras, debido a la normalización del consumo y a cambios neurobiológicos en el cerebro.

Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Pediatrics encontró que los adolescentes que empiezan a vapear tienen el doble de probabilidades de empezar a fumar cigarrillos tradicionales en comparación con aquellos que nunca han vapeado (Barrington-Trimis et al., 2016). Otro estudio en JAMA Pediatrics (2017) JAMA Pediatrics—The Year in Review, 2017 | Pediatrics | JAMA Pediatrics | JAMA Network sugiere que los adolescentes que consumen cigarrillos electrónicos tienen más probabilidades de consumir marihuana en el futuro.

Aunque no todas las personas adolescentes y jóvenes que vapean o fuman tabaco acaban consumiendo cannabis, la evidencia muestra que existe una relación de riesgo. Se trata de un “efecto de escalera”: la exposición a una sustancia durante la adolescencia puede facilitar el paso a otras. A medida que perciben menor riesgo por una sustancia, la percepción del riesgo de otras también disminuye.

El vaper: ¿una alternativa menos dañina?

Muchas personas adolescentes y jóvenes piensan que el vaper es menos peligroso que el tabaco porque “no tiene alquitrán” o “no produce tanto humo”. Aunque es cierto que no contiene algunos de los químicos cancerígenos del tabaco, la nicotina sigue presente en muchos dispositivos de vapeo, y esto no es un detalle menor.

La nicotina es una sustancia altamente adictiva que, en cerebros en desarrollo, puede generar cambios estructurales a largo plazo. La Asociación Española de Pediatría (AEP)- Asociación Española de Pediatría | Asociación Española de Pediatría advierte que el uso de vapers en menores puede alterar la conectividad cerebral y predisponer a un consumo problemático de otras sustancias (AEP, 2022).

Además, los vapers a menudo contienen aromatizantes y otras sustancias químicas que, al calentarse e inhalarse, pueden causar inflamación y daño pulmonar.

Tabaco y porros: una mezcla preocupante

El tabaco y el cannabis en ocasiones se consumen de forma combinada con los porros. Esto significa que muchos de adolescentes que empiezan fumando tabaco o vapeando tienen más probabilidades de probar los porros, normalizando un patrón de consumo dual. Según el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA), Portal Plan Nacional sobre Drogas – Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA) casi el 90% de los consumidores de cannabis en España lo mezclan con tabaco.

Esta combinación tiene un doble riesgo: por un lado, el daño pulmonar y cardiovascular del tabaco, y por otro, los efectos del cannabis sobre la memoria, la concentración y el estado emocional. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) Qué es SEPAR | SEPAR advierte que el consumo de cannabis fumado aumenta el riesgo de bronquitis crónica y disminuye la capacidad pulmonar, además de efectos neuropsiquiátricos como la ansiedad, la depresión o la psicosis (SEPAR, 2021).

¿Qué podemos hacer?

La clave para prevenir estos riesgos está en la educación y la comunicación. Muchos adolescentes no son plenamente conscientes de los efectos a largo plazo del consumo temprano de vapers, tabaco o porros. Hablar de manera clara, sin dramatismos ni juicios, es esencial para que puedan tomar decisiones informadas.

Aquí van algunas recomendaciones basadas en la evidencia:

  • Información veraz y cercana: Compartir datos objetivos y actualizados sobre los riesgos reales del consumo de estas sustancias.
  • Entrenar la toma de decisiones: Ayudar a los adolescentes a identificar situaciones de riesgo y a practicar la asertividad para decir “no” si se sienten presionados.
  • Modelos positivos: Las figuras adultas significativas (familiares, profesorado, monitores) tienen un impacto enorme. Mostrar un estilo de vida saludable y coherente con el discurso de prevención es clave.
  • Entender las motivaciones: A menudo, el consumo de vaper o cannabis en la adolescencia está relacionado con la curiosidad, el deseo de pertenencia o la gestión de emociones difíciles. Detectar y abordar estos factores subyacentes puede marcar la diferencia.

La línea entre consumir vaper y comenzar a consumir porros no es directa, pero no debemos menospreciar este consumo de vaper como un factor de riesgo a tener en cuenta. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de acompañar a los adolescentes con empatía, ofreciendo información real y apoyo emocional. Solo así podrán tomar decisiones más libres y conscientes, sin que la curiosidad de hoy se convierta en un problema mañana.

Llámanos al 699 480 480 o si lo prefieres prevencionadicciones@madrid.es

Laura Batanero Díaz

Educadora Social del Servicio PAD