Dentro de la dinámica familiar, la comunicación es uno de los elementos que influye a la hora de generar un clima familiar adecuado. Especialmente relevante es cuando la adolescencia hace acto de presencia y genera situaciones más complicadas de lo habitual. En esta etapa crucial del desarrollo humano, el grupo de iguales toma una mayor relevancia y es posible que la familia se pueda ir relegando a un segundo plano. Esta circunstancia puede generar cierta frustración en la familia que ve cómo se van levantando barreras en la comunicación y esta es cada vez más difícil.
No olvidemos entonces nuestro objetivo que es mantener una buena relación con los/as hijos/as, y una convivencia en la casa sana y positiva. Y para ello la comunicación se manifiesta como un factor importante que no hay que perder, sino cultivar.
UNA BUENA COMUNICACIÓN ES UN FACTOR DE PROTECCIÓN ANTE EL DESARROLLO DE CONDUCTAS ADICTIVAS.
¿Qué podemos hacer desde la familia? Podemos desarrollar las siguientes técnicas que nos pueden ayudar a fomentar una comunicación más cercana y positiva.
Una parte esencial es conseguir que la otra persona se sienta escuchada, es decir, no solamente ser capaces de escuchar sino además ser capaces de trasmitirle a la otra persona que nos interesa lo que está diciendo. Para hacer esto podemos utilizar el lenguaje no verbal: asintiendo con la cabeza, por ejemplo. También haciendo sonidos que indiquen que estamos atentos/as o resumiendo lo que nos acaban de decir.
- Usa preguntas abiertas: Estas se caracterizan por que su respuesta no se limita aun si o un no, por ejemplo: “¿qué tal te ha ido el día?”, nos ayudan cuando la persona esta reticente a mantener una conversación.
- No respondas a una pregunta con otra porque puede dar lugar a interpretarse como una especie de interrogatorio.
- No te pongas a la defensiva, interrumpiendo y desviando la conversación.
- No juzgues a la otra persona ni la acuses, define el problema. De lo contrario será la otra persona la que se ponga a la defensiva o se cierre en banda.
- No pasa nada por posponer la conversación a otro momento y enlazar una nueva que nos propone la otra persona. El vínculo y el dialogo es importante y aprovechar la oportunidad que nos brindan para hablar de otros temas importantes que le preocupan o le interesan a la otra persona, también es un buen objetivo.
- Evita las comparaciones y las etiquetas, por ejemplo: “tú eres…” “siempre…”.Por lo tanto, escoger los adjetivos es muy importante, dedícale tiempo.
- Evita el sarcasmo o la burla Hace sentir mal a la otra persona y el mensaje no queda claro.
- Evita las descalificaciones o insultos, como, por ejemplo: “eres un flojo”. La otra persona lo puede interpretar como un ataque a su persona y decidir en consecuencia cerrarse en banda y no continuar con el dialogo.
- No te quedes en las correcciones o los reproches. Poner el foco de atención exclusivamente en lo negativo puede provocar que la otra persona no desee mantener nuevas conversaciones.
- No uses lenguajes amenazantes o intimidatorios “si no haces lo que yo te digo, ya verás…Genera rechazo y puede provocar que cesen las conversaciones.
- Usa refuerzos o cumplidos, como: “Me gusta hablar contigo” “Muy bien”. Favorecen el diálogo y al ser agradables, aumentan la probabilidad de nuevas conversaciones, además de afectar a otras esferas como la autoestima.
Una de las herramientas que podemos utilizar en la familia para conseguir generar un clima familiar agradable es utilizar de manera adecuada la comunicación, esto nos va a permitir establecer puentes que nos ayuden a la hora de acercar posturas y que nos ayuden también a facilitar el entendimiento y la comprensión sobre todo en alguno de los momentos más complicados como puede ser en la adolescencia.
César Gil Ballesteros
Psicólogo y Orientador Familiar del Servicio PAD

