“En los últimos meses me encuentro muy preocupada puesto que veo cambios en la actitud de mi hijo. Siempre ha sido una persona retraída, pero ahora, ¡algo le pasa! He hablado con su padre, y creemos que puede estar fumando porros. ¡Qué barbaridad Si sólo tiene 15 años… Algunas compañeras de trabajo, me dicen que no me preocupe, “son cosas de la edad” “todos los chicos lo hacen” “cuando madure, se le pasará” “Es normal, experimentar y probar cosas diferentes”. Mientras escucho estas frases, llego a casa, y veo como nuestro hijo está cada día más huraño, más triste, han aparecido ojeras en sus ojos, está más irritable, parece que todo le da igual… ¿Cómo no me voy a preocupar?”

Ante situaciones de sospecha o de evidencia de consumo es usual que a los padres les surjan dudas y desacuerdos sobre cómo actuar, sentimientos encontrados como enfado, rabia, preocupación, tristeza y angustia. Desde el Servicio PAD queremos aclarar algunas cuestiones importantes en relación al consumo de cannabis.

  1. Los jóvenes tienen mucha información. No deberían caer en el consumo. Es cierto que en la actualidad los jóvenes tienen mucha información acerca de las sustancias a través de los diferentes medios de comunicación como TV, Internet o incluso información procedente de programas de prevención en aula. Del mismo modo, los adolescentes tienen información suficiente a cerca de la prohibición de conducir sin carnet y en ocasiones los hijos piden a los padres que les enseñen, que les dejen un rato el coche… Una de las características de la adolescencia es un marcado sentimiento de invulnerabilidad, por lo que, un adolescente, aún estando bien informado, podría llegar a sentir que las consecuencias del consumo “les pueden pasar a otros, a los que no controlan, a los que consumen a diario”, pero que ellos están exentos de los efectos perjudiciales.

La realidad es que el consumo de cannabis produce consecuencias a nivel físico, social y personal desde los primeros consumos y perduran en el organismo. El sentimiento de invulnerabilidad unido a la alteración de las percepciones bajo los efectos de la sustancia, altera el grado de conciencia de los jóvenes y por tanto, su capacidad para tomar buenas decisiones. Por lo que, pese a tener información, conviene que como padres se insista en los efectos perjudiciales y la no aceptación del consumo.

 

  1. Antes no teníamos tanta información sobre drogas. En distintos grupos de familias encontramos a padres y madres que sienten que sus hijos tienen más información que ellos sobre las sustancias y esto puede provocar dudas o inseguridades a la hora de abordar el tema. En este sentido, desde el Servicio PAD, afirmamos que, por un lado, no es necesario que los padres sean expertos en drogas para hablar de ellas y, por otro, no es eficaz entrar en debates con los adolescentes sobre los supuestos efectos beneficiosos o perjudiciales de las sustancias. Conviene que, desde la familia, se transmitan valores como la tolerancia cero ante el consumo de drogas, dada su importancia para la salud y para el desarrollo físico y psicológico.

 

  1. Es una moda, ya lo dejará cuando madure. El consumo de cannabis influye negativamente en el proceso de maduración de las personas. Además, al alterar las emociones y/o percepciones, la capacidad para pensar de forma clara y tomar decisiones acertadas se dificulta. Por otro lado, se puede producir dependencia de la sustancia, aunque se consuma algunos fines de semana con amigos, lo que provoca dificultades para abandonar el consumo.

 

  1. El peligro es que pueda probar otras sustancias. No está demostrado que se produzca una escalada en el consumo de otras sustancias. Sin embargo, incluso desde los primeros consumos de cannabis, se producen consecuencias graves a nivel físico, psicológico y social. Su consumo produce en la mayoría de los casos un deterioro lento y progresivo, por lo que, aquellos que lo consumen suelen tener dificultades para observar el deterioro que se está produciendo.
  1. No sabemos en qué nos hemos equivocado. El consumo de sustancias se debe a múltiples causas que concurren a la vez. Son factores relacionados con el entorno, la propia sustancia y la propia persona (edad, baja autoestima, falta de autocontrol, dificultad en las relaciones sociales). No obstante, muchos padres se plantean qué pueden hacer ellos para ayudar a sus hijos. Si estás en esta situación o quieres informarte sobre cómo actuar preventivamente con tus hijos, no dudes en ponerte en contacto con el equipo de profesionales del Servicio PAD.

¿Qué otras cuestiones te preocupan sobre el consumo de cannabis en jóvenes y /o adolescentes? Además de información oportuna, ¿qué otras herramientas consideras que son necesarias para abordar el problema?

 

Y recuerda, si no puedes hacerlo solo o sola, en Servicio PAD, prevenimos y tratamos las adicciones en adolescentes y jóvenes del consumo de alcohol y/u otras drogas,  del uso abusivo de la tecnología o con riesgos o problemas asociados al juego de azar.
¡Llámanos! 699 480 480

Carolina del Pozo

Psicóloga y Orientadora Familiar del Servicio PAD