Imagina por un momento que alguien se te acerca para ofrecerte un contrato. No es de trabajo, ni de alquiler, ni de estudios. Es un contrato invisible… contigo. ¿Qué es lo primero que harías? Lo leerías para saber qué es lo que te ofrece.

Al principio te promete grandes momentos de diversión, risas fáciles, cero preocupaciones, la sensación de encajar y de sentirse especial. Todo esto parece positivo, pero antes de firmarlo no debemos olvidar leer la letra pequeña, es ahí donde descubrimos todas las cosas que puedes llegar a perder:

  • Tu tiempo, tiempo que pasas con la gente que quieres.
  • Dinero, mucho más del que puedes imaginar.
  • Sueños y proyectos de vida.
  • Energía.
  • Tu salud física y mental.
  • La capacidad de decidir.

Este contrato imaginario, pueden ser diferentes situaciones con las que te vas a ir encontrando a lo largo de la vida. Puede tener forma de botella, de pastilla, de porro, de apuesta o de pantalla encendida toda la noche. Pero el final es el mismo, la renuncia a decidir por ti, a ser el dueño/a de tu vida.

La adicción es eso: un contrato con trampa

Los comienzos pueden ser muy variados, nadie firma este contrato pensando “quiero engancharme” o “voy a acabar teniendo una adicción”. Se empieza pensando que por probar no pasa nada, que por hacerlo una vez no hay peligro, o pensando que sí todo el mundo lo hace, no debe ser tan malo. Pero poco a poco y sin darte cuenta, cada vez dependes más de ello para sentirte bien, o incluso para no pensar en nada más. El camino de la adicción es ese, y el final, siempre el mismo, dejas de controlar tu vida, y quién la dirige es la sustancia, el juego o las pantallas. No tú.

¿Dónde entra la prevención?

Prevenir es pararte a leer la letra pequeña antes de firmar.

Prevenir es decidir tener el control de tu vida, decidir que no vas a regalarle tu libertad a nada ni a nadie. Que vas a poner límites, te vas a rodear de gente que no te obligue a hacer algo que no quieres. Que vas a aprender a gestionar tus emociones y a decir no cuando sea necesario. Y por supuesto, que vas a pedir ayuda si necesitas apoyo.

Reescribe tu contrato. Coge lápiz y papel y escribe un contrato real, el contrato de TU vida:

  • ¿Qué cosas no quieres perder nunca?
  • ¿Qué sueños quieres proteger?
  • ¿Qué personas quieres que estén siempre ahí?
  • ¿Qué decisiones quieres tomar solo tú?

Es un compromiso contigo mismo, el contrato más importante de tu vida. Tómate tu tiempo y reflexiona sobre estas cuestiones. Nadie debería tener derecho a quitártelo, y si alguna vez sientes, que algo o alguien quiere hacerlo, no lo dudes, pide ayuda. Habla. Siempre hay tiempo para romper el contrato.

Recuerda

La prevención no es prohibir. Es proteger lo que más valoras: tu tiempo, tu salud, la capacidad para elegir tu propio camino. Es estar preparado/a para las dificultades que te vas a ir encontrando. Es saber tomar las mejores decisiones, con información, sabiendo lo que te estás jugando. Y también es saber dónde acudir cuando no encontramos salida. Es saber que si necesitas apoyo hay profesionales dispuestos a ayudarte. No estás solo/a.

Porque lo que está en juego, vale mucho más que un rato de “diversión”.

¿Hablamos?

Llámanos al 699 480 480 o si lo prefieres prevencionadicciones@madrid.es

Olaya Muñoz Díaz

Educadora Social Servicio PAD