Qué cosas deben de preocuparnos a las familias además de los resultados académicos

«¿Cómo va a tener mi hijo/a un problema si académicamente va bien, saca buenas notas?»

Esta frase que se puede oír con frecuencia entre familias muestra una creencia muy común actualmente que de forma breve y coloquial se resumiría en: Mi adolescente saca buenas notas así que no tiene ningún problema, o, si suspende, eso quiere decir que el mayor problema que tiene es suspender…

Centrarse solo en el tema académico o abandonarlo no indica tener una adicción, pero sí es un factor de riesgo, que aumenta la vulnerabilidad y, por lo tanto, es un factor a tener en cuenta. Por ejemplo, puede darse consumo o abuso de nuevas tecnologías cuando quiero desconectar de la alta exigencia para sacar buenas notas o cuando quiero evadirme de que mi familia me dice que estudie, estudie, estudie cuando estoy sacando malas notas.

¿Realmente es así de simple? Cuando atendemos a las familias en el Servicio PAD nos encontramos que muchas de estas familias llegan a pedir ayuda porque el rendimiento académico ha bajado de forma muy notable o que no van a clase (circunstancia que ha aumentado tras acostumbrarse el curso pasado a la semipresencialidad y ahora tener que acudir al horario escolar completo). También vemos la parte contraria, familias que no creen que su hijo/a tenga ningún problema, porque saca buenas notas.

Las personas, no solo hablando de adolescentes, somos complejas y el “estar bien” o “no tener un problema” no depende solo de los resultados académicos, sino de otras muchas cosas que podemos ver haciéndonos estas preguntas:

  • Cómo está pasando por la adolescencia o juventud, y las dificultades a las que se están enfrentando o nos hemos enfrentado todos en esta etapa de nuestra vida, por ejemplo: tomar decisiones importantes, buscar un grupo de nuestra edad o similar en el que nos sintamos incluidos/as, cómo se enfrentan a tener más al alcance riesgos como el consumo de sustancias (alcohol, porros), uso abusivo de pantallas o apuestas deportivas.
  • ¿Con qué personas se junta? ¿Se está aislando?
  • ¿Cómo se encuentra a nivel emocional? Esto interesa en personas de cualquier edad, pero sí que es importante puntualizar que en la adolescencia concretamente se tienen unas emociones más intensas que en otras edades, por lo que este punto es especialmente importante.
  • ¿Tiene intereses y motivaciones? Estos dos aspectos son fundamentales ya que son los que nos hacen avanzar hacia querer conseguir algo, ya sea a nivel académico, deportivo, familiar, o hacia realizar alguna actividad de ocio.
  • ¿Qué hace en su tiempo libre? Las actividades que hago como ocio ayudan entre otras cosas a: sentirse parte de un grupo, tener unas rutinas, tener unas normas que cumplir, ayudar a desconectar de forma saludable, reducir el nivel de estrés o de emociones intensas cómo decíamos en el punto anterior, reducir el tiempo en el que puede estar en riesgo de consumir, estar en su habitación con videojuegos, redes sociales o series o apostar a determinados deportes o juegos de azar.
  • ¿Tiene responsabilidades? ¿cumple con ellas? ¿son acordes a su edad? 
  • ¿Cómo está conmigo como familiar? ¿qué tal es la convivencia? ¿hay comunicación en casa, habla conmigo y yo con él/ella?

Entendemos perfectamente que como familia sea importante que tus adolescentes que dependen de ti tengan buenos resultados académicos de cara a conseguir un futuro que sea satisfactorio y les ayude a “pagar las facturas” cuando sean personas adultas. Pero para que puedan llevar tanto la adolescencia, como el proceso hacia la edad adulta de la mejor manera, con un desarrollo personal adecuado NO SOLO ES IMPORTANTE LO ACADÉMICO.

¿Qué es lo que recomendamos desde Prevención de Adicciones?:

  1. Hacernos las preguntas que aparecen arriba.
  2. No esperar a que se dé una bajada de notas o que no vaya a clase, para alarmarnos sino empezar a actuar antes. Al igual que si vemos una alta autoexigencia en cuanto a dedicar gran parte del tiempo libre a estudiar y que no exista ocio o actividades de ocio.
  3. Supervisar qué dificultades le van surgiendo durante la adolescencia, y mostrar un equilibrio entre apoyo y afecto y fijar unas normas que queden claras para ambas partes.
  4. Conocer o preguntar sobre sus amistades, intentando no hacer juicios, ya que si está con estas amistades es porque le aportan algo que necesita. Es más recomendable educar en valores como ser consciente de los riesgos, saber decir NO o saber cómo responder a la presión social, que repetir el mensaje “no me gustan tus amistades”.
  5. Intentar crear unos momentos de encuentro, por ejemplo, en las comidas, viendo una película, o saliendo a dar un paseo en los que puedan comentarnos situaciones que han vivido o cómo se sienten, si no se comparten espacios es muy difícil que exista comunicación y nos cuenten como están.
  6. Fomentar que prueben diferentes actividades o intereses para que encuentren alguno que les guste y les motive.
  7. Equilibrar responsabilidades y ocio, es decir, si los mensajes que recibe solo son “haz los deberes, lávate los dientes, no me ayudas nada” solo nos estamos enfocando en las responsabilidades y no estaría equilibrado, por lo tanto, consistiría en ir alternando entre mensajes de responsabilidades y proponer que hagan algo de ocio o que les divierta.

Si tienes dudas o te surgen dificultades al proponer estas pautas en casa, especialmente si están asociadas a algún tipo de uso abusivo de nuevas tecnologías, consumo de sustancias o apuestas deportivas y juegos de azar, puedes ponerte en contacto con nosotros/as en el teléfono del Servicio PAD. ¡Podemos ayudarte!

Mariana Miracoli Costales

Psicóloga y Orientadora Familiar del Servicio PAD

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